Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, podrían enfrentar nuevos cargos penales en Estados Unidos relacionados con la presunta tortura de ciudadanos estadounidenses detenidos bajo custodia del Gobierno venezolano durante los últimos años, según informaron medios estadounidenses citando a personas familiarizadas con la investigación.
Los nuevos cargos podrían ser anunciados tan pronto como este jueves 8 de octubre y estarían relacionados con más de una docena de ciudadanos estadounidenses que, según las autoridades de Estados Unidos, fueron detenidos injustamente en Venezuela.
La investigación también contempla la posible acusación de otras personas por su presunta participación en los abusos cometidos contra los estadounidenses durante su detención, de acuerdo con la información difundida por CNN y recogida por Reuters.
Las autoridades estadounidenses no han identificado públicamente a todas las presuntas víctimas ni han detallado el contenido de los posibles nuevos cargos. La Fiscalía federal de Manhattan no quiso hacer comentarios sobre la investigación, mientras que los abogados de Maduro y Flores tampoco han respondido públicamente a las informaciones.
El posible nuevo proceso se suma a demandas y procedimientos judiciales relacionados con ciudadanos estadounidenses que denunciaron haber sufrido abusos durante su encarcelamiento en Venezuela.
En julio, un juez federal de Miami concedió 314 millones de dólares en indemnizaciones a tres estadounidenses que denunciaron haber sido detenidos y torturados en Venezuela antes de ser liberados en 2023. Los tres —Jerrel Kenemore, Jason Saad y Edgar Marval— recuperaron la libertad como parte de un intercambio de prisioneros que también incluyó al empresario colombiano Alex Saab.
Documentos judiciales de otro proceso civil describen asimismo acusaciones de abusos contra ciudadanos estadounidenses bajo custodia de organismos de seguridad venezolanos, incluida la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM).
Maduro y Flores ya enfrentan otros cargos federales en Estados Unidos y ambos se han declarado no culpables. La eventual presentación de nuevas acusaciones no implica, por sí misma, una declaración de responsabilidad o culpabilidad sobre los hechos investigados.




