Estados Unidos ha retirado la totalidad de sus bombarderos estratégicos desplegados en la base aérea británica de RAF Fairford, según confirmó un alto funcionario de Defensa, una medida adoptada días después de que las autoridades desmantelaran un presunto plan de atentado con supuestos vínculos con la inteligencia iraní.
El repliegue de los aviones militares de largo alcance se produce tras una semana de máxima alerta en el enclave militar del condado de Gloucestershire, utilizado por las fuerzas estadounidenses como plataforma de lanzamiento para operaciones defensivas en Oriente Medio.
«Aunque la seguridad operativa nos impedía confirmar el movimiento de nuestros activos en tiempo real, ahora podemos informar que todos los bombarderos estadounidenses en la base de la RAF en Fairford han regresado a sus bases de origen en los Estados Unidos», señaló la fuente del Pentágono, bajo condición de anonimato. El funcionario eludió detallar si la salida de las aeronaves respondía directamente a la amenaza terrorista.
El despliegue de seguridad en torno a las instalaciones se incrementó de forma drástica tras confirmarse la detención, el pasado 1 de octubre, de un ciudadano con doble nacionalidad británico-iraní presuntamente implicado en la conspiración contra la base. Previamente, el 27 de septiembre, la policía británica ya había interceptado a cinco jóvenes londinenses de entre 22 y 25 años en los alrededores del perímetro militar bajo sospechas de delitos de terrorismo.
La hipótesis de un sabotaje patrocinado por un Estado extranjero ha sido respaldada por los líderes de ambas naciones. El primer ministro británico, Andy Burnham, afirmó que los servicios de inteligencia disponen de «sólidos indicios» sobre la participación de Teherán en la trama. Asimismo, el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, apuntó directamente a la interferencia de un «actor extranjero» tras detectarse furgonetas sospechosas cerca de la base.
A pesar de la retirada física de las aeronaves de suelo europeo, el Departamento de Defensa de EE. UU. enfatizó que la capacidad operativa de su fuerza de disuasión global permanece inalterada. El portavoz militar aseguró que las tripulaciones de la flota estratégica, que incluye los modelos B-1, B-2 y B-52, se mantienen listas para ejecutar ataques de precisión en cualquier parte del mundo mediante vuelos sin escalas que despeguen y aterricen directamente en el territorio continental estadounidense.




