Unos 700 presos salieron el 1 de octubre de cárceles de Inglaterra y Gales antes de lo previsto, en la primera fase de una reforma con la que el Gobierno británico busca reducir la presión sobre unas prisiones que funcionan cerca de su capacidad máxima.
El nuevo «Modelo de Progresión» permite que determinados condenados puedan abandonar la cárcel tras cumplir un tercio de su pena, frente al 40 % o 50 % que se aplicaba anteriormente. Otros presos podrán acceder a la salida tras cumplir la mitad de la condena. Se prevé unas 4.500 liberaciones anticipadas entre octubre de 2026 y junio de 2027. El objetivo es aliviar la presión sobre un sistema penitenciario prácticamente saturado.
Prisión al 98 % de capacidad
El Gobierno sostiene que las prisiones masculinas para adultos han alcanzado el 98 % de ocupación y que necesita liberar espacio mientras avanza en la construcción de nuevas plazas.
La salida de prisión no supone el final de la condena. Los excarcelados deben cumplir el resto de la pena bajo supervisión, con posibles controles mediante dispositivos electrónicos, restricciones de movimiento y pruebas de drogas.
La reforma se aplicará en varias tandas hasta junio de 2027.
Preocupación por la supervisión
Los servicios de libertad condicional afrontan una mayor carga de trabajo, mientras organizaciones de víctimas han cuestionado la preparación del sistema y la disponibilidad de alojamiento para algunos presos liberados.
El Gobierno ha anunciado 700 millones de libras para reforzar la libertad condicional, contratar a 1.300 funcionarios y ampliar la vigilancia electrónica.
La reforma excluye a determinados delincuentes, entre ellos condenados por violación, graves delitos sexuales contra menores, cadena perpetua y otros delitos incluidos en las nuevas categorías de exclusión.




