María del Carmen Abascal, conocida como Maricarmen, la mujer de 87 años cuyo desahucio de la vivienda en la que residía desde hacía décadas desató una oleada de movilizaciones en defensa del derecho a la vivienda, ha fallecido este miércoles en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid, donde permanecía ingresada desde que fue desalojada.
El desahucio, ejecutado el pasado 23 de septiembre en un piso del distrito madrileño de Retiro, generó una amplia movilización social. Cientos de personas acudieron a las inmediaciones del inmueble para intentar impedir el desalojo de la octogenaria, que finalmente tuvo que ser trasladada en camilla al hospital.
El caso de Maricarmen adquirió una gran repercusión y la convirtió en uno de los rostros de las protestas por el acceso a la vivienda en España. Bajo el lema «Todos somos Maricarmen», se organizaron movilizaciones y concentraciones en Madrid y otras ciudades.
Días después del desahucio, la presión social y política llevó a un acuerdo para que pudiera regresar a su vivienda, mediante un nuevo contrato de alquiler adaptado a sus ingresos. Sin embargo, Maricarmen permaneció ingresada y no llegó a regresar a su casa.
Su historia ha trascendido el caso particular y se ha incorporado al debate político sobre la vivienda y la protección de las personas vulnerables frente a los desahucios.




